Los fisioterapeutas destacan los beneficios del ejercicio en los pacientes

El Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Canarias afirma que una pauta de ejercicio terapéutico y actividad física prescrita desde los inicios de la enfermedad de Alzheimer puede conseguir que su avance no sea tan devastador y mejora la calidad de vida de las personas afectadas.

Una nota de la entidad profesional, con motivo de la celebración mañana del Día Mundial de esta enfermedad, indica que el inicio del Alzheimer es insidioso, con agravación progresiva.

La mayoría de los casos comienzan entre los 50 y 60 años, afecta a ambos sexos por igual y la incidencia de esta enfermedad (y de las demencias en general) se incrementa exponencialmente con la edad a partir de los 40 años.

Éste índice es en España de alrededor del 7 por ciento para la población mayor de 65 años (un dato que se traduce en más de 24.500 personas en Canarias) y de un 50% para la población mayor de 85 años (algo más de 22.000 personas en el Archipiélago).

Un comunicado del colegio de Fisioterapeutas indica que no existe un tratamiento que cure la enfermedad o que altere el proceso de la enfermedad en el cerebro pero en las etapas avanzadas del Alzheimer, las complicaciones de la pérdida grave de la función cerebral, como la deshidratación, la desnutrición o la infección, causan la muerte.

Agrega que el trabajo físico puede ayudar, y su seguimiento es competencia del fisioterapeuta, como así lo recogen la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, entre otras normativas de carácter profesional que especifican que el fisioterapeuta debe incluir el ejercicio como parte de un plan de intervención terapéutica encaminado a la prevención, tratamiento y recuperación de patologías, entre ellas el Alzheimer.

En fases iniciales de la enfermedad, el paciente no suele cursar dificultades motrices ni graves alteraciones cardiorrespiratorias; pero en ocasiones, ya se inician trastornos posturales, de coordinación y equilibrio, de manejo en las actividades de la vida diaria y alteraciones en el patrón de la marcha con mayor riesgo de caídas que necesitarán tratamiento.

La nota indica que los objetivos fisioterapéuticos (específicos y adaptados a cada paciente y al estadío de su enfermedad) estarán encaminados a prevenir y retrasar las dificultades de movilidad, de coordinación, de equilibrio, de desplazamiento y de desorientación espacial así como a mantener la independencia todo lo posible y prevenir las complicaciones asociadas.

En estadios severos de la enfermedad se agudizan los signos neurológicos y se observa mayor rigidez, espasticidad e hiperreflexia.

Los fisioterapeutas consideran que los beneficios de la integración de la fisioterapia en el tratamiento de la persona afectada por Alzheimer son múltiples, y destacan que uno de los aspectos principales es que favorece la socialización, supone un gran beneficio lúdico y mejora el estado de ánimo del paciente.

También mejora la movilidad articular y el tono muscular, evita rigideces y atrofia, y previene las consecuencias del inmovilismo (cambios posturales y medidas técnicas), entre otros puntos

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