El Cabildo trabaja en Anaga desde marzo en la limpieza de fincas para prevenir incendios

La consejera de Gestión del Medio Natural y Seguridad, Isabel García, ha apuntado que es muy importante, además, que los propietarios mantengan en buen estado el perímetro de sus casas y fincas y no acumulen rastrojos ni basuras en torno a ellas
La Oficina de Gestión del Parque Rural de Anaga, que depende del Área de Medio Natural y Seguridad del Cabildo de Tenerife, cuya consejera es Isabel Hernández, puso en marcha en marzo una operativa especial de desbroce y limpieza de fincas y barrancos y eliminación de restos vegetales secos en distintas localizaciones, con la intención de minimizar los riesgos por incendio forestal. Si bien estaba previsto finalizar los trabajos antes del verano, la excepcional situación de pandemia ha provocado un retraso de los mismos. El presupuesto total de ejecución de estos trabajos ascendió a la cantidad de 16.023,25 euros y se está ejecutando con cargo a los fondos del Fdcan.

“Esta actuación que estamos realizando en Anaga servirá para afrontar con mayor seguridad la temporada en la que está activa la campaña contra los riesgos por incendios forestales”, ha indicado la consejera de Gestión del Medio Natural, Isabel García, quien ha añadido que “es muy importante, además, que los propietarios mantengan en buen estado el perímetro de sus casas y fincas y no acumulen rastrojos ni basuras en torno a ellas”. “La alerta por altas temperaturas dictada desde la semana pasada va aparejada con la restricción de los usos y recursos del monte mientras esté activa”, apunta García.

El Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Rural de Anaga contempla entre sus objetivos y metas a alcanzar el asegurar una lucha eficaz contraincendios. Los trabajos se desarrollan en el marco de dicho objetivo ya que su finalidad es la eliminación de la carga vegetal existente en diferentes zonas y que consiste en cañas, restos de hojas secas de palmeras que han caído al suelo, zarzas, etcétera, que constituyen un combustible muy peligroso por la cercanía a líneas eléctricas y viviendas y pueden asimismo suponer un riesgo de desbordamiento de los barrancos en caso de lluvias intensas. Los trabajos también contemplan el apeo de algunos ejemplares vegetales que se han secado y que corren riesgo de desplome.

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