El Cabildo de Gran Canaria alerta en el Día contra la Esclavitud Infantil que la pandemia Covid-19 agravará aún más el drama de los menores en el mundo

Ramírez pide que la pandemia no permita olvidar otras dramáticas realidades

400 millones de menores sufren explotación laboral y sexual

Muchos trabajan para multinacionales que venden su producto en los países más enriquecidos

Este Día se conmemora en recuerdo del pequeño Iqbal Masih, asesinado en 1995 cuando tenía 12 años

El Cabildo de Gran Canaria alerta en el Día contra la Esclavitud Infantil que hay más de 400 millones de menores esclavos en el mundo y que la pandemia del coronavirus agravará mucho más este drama, ya que aumentarán las desigualdades y el hambre, especialmente en los países más empobrecidos.

El consejero de Solidaridad Internacional, Carmelo Ramírez, explicó que si ya había 1.000 millones de personas afectadas por la pobreza antes de comenzar la pandemia, estas cifras podrán incluso duplicarse a consecuencia de la crisis sanitaria y económica global, por lo que “en este día es necesario denunciar, ahora más que nunca, la situación que sufren los niños y niñas esclavos”.

Entre esas situaciones están los matrimonios forzados, la explotación sexual y trata infantil, los menores soldados, el trabajo forzoso en minas y también en tareas agrícolas y en la industria. Estos menores esclavos están sometidos generalmente a la explotación laboral por parte de empresas multinacionales que luego venden sus productos en los países enriquecidos, aseguró Ramírez, quien agregó que es una situación intolerable que requiere de decisiones políticas urgentes.

Para reflejar esta dramática realidad, el Cabildo ha realizado un vídeo para pedir que esta pandemia no haga olvidar otras situaciones injustas, como la que viven a diario millones de pequeños.

El Día Mundial contra la Esclavitud Infantil se conmemora cada 16 de abril en conmemoración de que ese día de 1995 fue asesinado Iqbal Masih, cuando tenía 12 años, por su lucha para liberar a menores esclavos.

El pequeño Masih comenzó su particular batalla tras ser vendido por su padre a una fábrica de alfombras de Punjab porque necesitaba un préstamo para pagar la boda de un hijo, donde fue esclavizado con solo 4 años. Su vida cambió radicalmente cuando asistió a un mitin sobre derechos humanos y consiguió la libertad gracias a una campaña del Frente de Liberación del Trabajo Forzado.

A partir de entonces, con solo 10 años, comenzó esta lucha con la que logró cerrar empresas en la que se explotaban a menores, pero que le terminó costando la vida ya que fue asesinado por las mafias. Pese a su lucha, 25 años después la esclavitud infantil sigue presente en todo el mundo, en su mayoría en zonas empobrecidas de África, Latinoamérica y Asia.

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